¡Y dale con el cambio climático!

El progresivo y gradual agravamiento de un problema determinado suele no generar una respuesta concreta y expeditiva del comportamiento humano. En general los grandes y perdurables cambios se generan como reacción a las grandes crisis o catástrofes. Por grave que se presente una amenaza, si sus consecuencias no son agudas y abruptas, la respuesta suele ser pobre o indiferente, de negación, como cuando barremos la basura debajo de la alfombra para que no se vea.

Hay muchos ejemplos, la basura es otro de los temas que más allá de algunos intentos más o menos exitosos de algunos gobiernos municipales o provinciales, no consigue instalarse como política de estado, más que en lo puramente declamativo.

Pero el tema de la crisis climática reviste una gravedad particular. Hace un planeta menos habitable, nos enfrenta a desafíos geopolíticos sin precedentes, tiene injerencia en nuestros patrones económicos.

Tan compleja es la cuestión que un número significativo de gente con aparente formación general opta por negarlo o esconderlo. Como la basura debajo de la alfombra.

Por supuesto, con derecho a opinar, como todos tenemos, muchos tienen la valentía de expresarse como si supieran del tema, con datos extraídos de una desprolija y apurada búsqueda en Google.

Lo cierto es que decenas, cientos de artículos científicos aparecen año a año en las más prestigiosas revistas de ciencia internacionales avalando la idea de que es un tema a abordar de manera urgente. Acá van algunos elementos.

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